lunes, 8 de abril de 2013

NO AL ABORTO.


En el largo tiempo transcurrido en este asunto de vivir, me he encontrado muchas veces con mujeres que tuvieron que afrontar esta terrible situación y la consecuente decisión traumática que acompaña toda la vida.
Además de interrumpir la proyección de una nueva vida, la embarazada que interrumpe la gestación, sufrirá el estigma social en el medio en el que se desenvuelve y su propia frustración. Reitero: es algo que acompaña toda la vida.
No podemos estar a favor del aborto. No podemos aceptar que la mujer se vea expuesta a este sufrimiento. No conozco ninguna mujer que se haya hecho un aborto por tener ganas de hacerlo. Sea o no legal.
Estoy seguro de que, hasta acá, la mayoría estamos de acuerdo ¿no?
Bien. ¿Qué hacemos en caso de que una niña de 14 años sea violada por su padre y quede embarazada? ¿Qué hacemos con una estudiante brillante, de bajos recursos, con una beca recién otorgada, que es violada y queda embarazada? ¿Qué hacemos con esa adolescente que, sin darse cuenta, porque nunca le explicaron cómo debía cuidarse, queda embarazada de su novio adolescente, cuya única información la recibió de “los perros”, quienes le dijeron que no, que es bola, que en la primera vez nunca se embaraza?
NO ESTOY A FAVOR DEL ABORTO. Pero sigo con las preguntas. ¿Qué hacemos? ¿Qué hace la sociedad? ¿Qué hace el estado? ¿Qué hacen las iglesias? ¿Qué estás dispuesta a hacer vos? ¿Y vos? ¿Y yo?
Yo no sé qué podría hacer. Quizás abrir un centro de adopción, un refugio para este tipo de casos, promover la educación sexual… No sé qué hacer. Me gustaría hacer algo. Acepto propuestas. Hasta tanto, en algunos casos, en determinadas circunstancias, mientras que no tengamos soluciones… No sé.

domingo, 7 de abril de 2013

¡ZURDO MARICÓN!


La verdad, es que lo que dicen, realmente, es zurdo puto. Más aún, zurdo puto de mierda. Pero era muy fuerte para poner en el título. Pero es la triste realidad. Las argumentaciones políticas, e incluso supuestamente filosóficas, de algunos exponentes de la fauna local focalizan el argumento en el ataque a los simpatizantes de la izquierda y los homosexuales. ¡Dos lacras de la sociedad! ¡Los execrables! ¡Los ladrones, corruptos, inmisericordes, barbudos, desarrapados, desalineados, hippies, zurdos, putos y tortilleras! ¡Ellos tiene la culpa de todo!
Y como la presencia en el poder de esta lacra se limita al período 2008-2012, pareciera ser que también son excepcionalmente eficientes en hacer las maldades que les atribuyen.
No me voy a poner a defender a Lugo, ni a Camilo Soares, ni a nadie. Cada cual que se cuide como pueda y sepa. Pero me parece demasiado mucho que hayan podido ser capaces de hacer tantas maldades como les adjudican en tan poco tiempo que los dejaron hacer. De ser así, habría que preocuparse por la eficacia y eficiencia con que han podido contrarrestar más de un siglo de alternancias políticas que nada han tenido que ver, precisamente, con la izquierda. Con los putos, no sé. O sí sé, pero es otro tema.
Desde mi modesto punto de vista, esto no es lo peor. Lo más triste, es que quieran tapar el sol con el dedo y mentir tan descaradamente.
Yo no lo veo a Federico Franco escribiendo en Twitter. Me imagino a uno de sus amanuenses utilizando su cuenta para decir, sin reparos ni vergüenzas, que lo aplaudieron de pie y ovacionaron en la OEA. Y, probablemente, no mintió. Los 13 presentes, pueden haber estado de acuerdo con la exposición y aplaudido de pie. Pero 13 de 34, no da quórum ni para referencia. Sin embargo, no es lo más grave. Ya casi forma parte del pasado. Lo complicado, es qué nos depara el futuro.
Ante el poco margen en las distintas encuestas electoralista, unas de un lado, otras del otro, pero en todas con poco margen de diferencia, los de la punta, Cartes y Alegre, están más nerviosos que testigo falso. Y ya no saben qué hacer. Las denuncias de Alegre de que Cartes es un narcotraficante, basadas más en la leyenda urbana que en la veracidad jurídica (si lo fuese y hubiese pruebas, debería estar preso, así de simple), no solo han sido eludidas, sino que ahora son minimizadas con argumentos tales como: “…no sabemos quién es peor, si alguien a quien acusan de narcotraficante o uno que se robó más de 25 millones de dólares y ahora pagó con el dinero del pueblo una unión con sus antiguos opositores”.
Y, del otro lado, la respuesta es el silencio. Ahora se trata de ganar. Después, veremos.
Pese a las campañas que se realizan, las observaciones que se harán y la mar en coche de recaudos a tomar, el 21 de abril, habrá colas de oportunistas vendiendo sus cédulas y cientos de corruptos comprándolas. De los dos lados. Y lo sabemos. Ahí ganará el que tenga más plata, más gente y mejor logística.
Y el que gane, será el futuro presidente de la república.
Todo hace suponer que, como están las cosas, salvo que todos los indecisos se decidan por él (o que ocurra un milagro, poco probables por múltiples razones obvias), Mario saldrá tercero. Lo que no está mal, para un primer intento.
Volviendo al principio de la nota, todo indica que no habrá zurdos en el nuevo gobierno. Lo de putos, lo dudo. Siempre los hubo y los habrá en el poder. Para colmo, de los peores, de los que se casan y tienen hijos y van a misa  (o al templo de las familias que oran) y son altos ejecutivos y presiden tenidas y…
(NO ACLARES, QUE OSCURECE: Para quienes no saben leer, es decir, aquellos que solo leen lo que está en las líneas y ni se enteran de qué son las entrelíneas o la ironía, aclaro que no tengo nada en contra de los homosexuales. Ni de los zurdos. Más aún, hasta podría conversar con gente de derechas. Tengo amigos liberales, colorados, aliancistas… También tengo amigos gays, putos, putas, putañeros y lesbianas.)

viernes, 5 de abril de 2013

LA VIRTUD DE LA CRISIS


Y… sí. Una vez más me tengo que ir a los orígenes y ver qué decían los griegos. Crisis ( krisis /krisis ) deriva del verbo griego krinein (krinein) que significa “separar” o “decidir”. De ahí vienen “criticar”, “criterio”, entre otras.
El más remoto origen de crisis se remonta a la separación del cosmos (kosmos) del caos (caos), la separación del orden del abismo oscuro de la masa de materia sin forma.
 Todos, en algún momento, hemos atravesado una crisis. Hemos tenido que “ordenarnos”, salir de la masa oscura y confusa buscando poner en orden las ideas y el mundo circundante.
Hay momentos en los que las crisis son más evidentes. Este es uno de esos.
Las épocas electoralistas son necesariamente críticas. Todo es confuso. La política es confusa. Al menos, en los momentos en los que no puede haber la claridad que algunos quisiéramos que hubiera.
Si imaginásemos un sube y baja (palanca de primer grado) veríamos de un lado el cosmos, del otro el caos y en el medio la crisis. Si no hubiese crisis, no habría ni cosmos ni caos. No habría sube y baja. Sería una simple tabla tirada en el suelo. Y en una simple tabla tirada en el suelo, se confundirían el orden y el desorden. No estaría uno del un lado y el otro del otro.
Por eso es necesario que haya crisis. Para poder tener sentido crítico. Para poder decidir de qué lado me pongo para que se incline el sube y baja.
No sé si hoy los niños siguen jugando al sube y baja. Antes, en el pasado remoto, nos entreteníamos en las plazas y les pedíamos a los amigos que suban de nuestro lado para desbalancear al gordito y, una vez que lo lográbamos, nos bajábamos de repente haciendo que el gordito se cayese de golpe. No éramos malos ni existía el bullying. Éramos niños traviesos.
También, a veces, nos subíamos unos cuantos de cada lado y jugábamos a ver quién saltaba primero. De hecho, casi siempre nos golpeábamos todos. Los que saltábamos, los que pretendían quedarse, los que se bajaron a tiempo pero fueron empujados por los que caían…
Caramba… ¡Qué parecido! ¿No?
Bueno, la cuestión es que la crisis es necesaria para separar el orden del desorden. En qué termina después, es otra cosa.

jueves, 4 de abril de 2013

LA NATURALEZA MANDA


Si bien se dejó dominar o, mejor dicho, hizo creer que se dejaba, llega el momento en el que, harta de ser violada, se rebela.
Cuando es un sunami en las antípodas, lo vemos como en una película. Ajena a nosotros.
Cuando es un huracán en EE UU, algunos piensan en que vendrán autos baratos recuperados.
Cuando es en la Chacarita, es el asunto de siempre, el negocio de los que trabajan de damnificados.
Pero cuando es en una ciudad como Buenos Aires o La Plata, en zonas de gente bien, con camionetas 4x4 y autos lindos y notebooks y muebles caros y cuadros… la inundación asusta más.
La naturaleza pasa la factura. Y es proporcional. Quien más tiene, más paga.
Nos asusta más.
Y la naturaleza se venga porque la avasallaron, porque donde estaban sus ríos construyeron casas; porque donde estaban sus pulmones verdes, construyeron casas; porque donde había tierra, pusieron empedrado; porque donde había empedrado, pusieron asfalto. Los ríos son las venas, y las taparon o cortaron. Los árboles son pulmones, y los talaron. La tierra absorbe el agua, y la impermeabilizaron.
Ya no son las zonas ribereñas, donde viven los pobres, las que se inundan. La naturaleza avanza hacía otros sectores.
Recuerdo el viejo proverbio: “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar” y me pregunto: ¿Qué va a pasar con la construcción del centro comercial, los cada vez más shoppings, los estacionamientos subterráneos, los espacios que se pierden por construir más y más y más…? Por un montón de dólares, se vendió hace poco una propiedad que debe ser la única con tantos árboles en la zona. ¿Nos servirá el dinero si la naturaleza sigue pasando la factura?
Hemos sido (somos) cómplices por comisión u omisión. Nos dura más el tren delantero en el asfalto. Son más lindos los shoppings que el Mercado 4. La evolución está para eso, para disfrutarla. Y si uno tiene dinero, tiene el derecho de darse los gustos. Pero… ¿no será momento de que nos pongamos a reflexionar? En una de esas estamos equivocados y todavía podamos revertir algo.
Sería oportuno que se suspendiesen un rato las cuestiones comiciales y las autoridades municipales y nacionales estableciesen algunos protocolos a seguir en caso de que la tormenta venga para estos lados y la inundación vuelva a tocarnos.
¿Qué calles se inundan? ¿Cuáles son las alternativas? ¿Qué hacer si nos toma en la calle? ¿Dónde están los refugios? ¿Qué debo tener para comer y beber? ¿Qué hacemos con las criaturas? ¿Quiénes y cómo coordinaran las evacuaciones? ¿Quién cuidará de los saqueos? ¿Quién velará para evitar que los comerciantes cobren en exceso el agua y los insumos de primera necesidad?
Si me invitan a participar con responsables de Defensa Civil o lo que sea, tengo muchas más preguntas. Y algunas respuestas. Pero ¡ahora! Cuando llegue la inundación, ya será tarde.

miércoles, 3 de abril de 2013

¿LE PUEDO DECIR UN PIROPO?


Si bien empezó siendo difundida como la ley antipiropos, posteriores explicaciones dieron cuenta de que parece que la cosa va más allá. Dejando de lado el proyecto de ley (que no leí, ni tengo intención de hacerlo), quiero referirme al asunto de los piropos, el acoso callejero, la dignidad de la mujer, y otras yerbas.
Como esto no es tesis, ni ensayo, ni cosa seria, empezaré por… la dignidad de la mujer, cosa simple de definir. La mujer es digna porque es ser humano. Así como es digno el hombre. Y, si nos ponemos a extender el concepto, cada bicho que camina tiene su dignidad o debería tenerla ¿o no?
El acoso callejero, ya es un poco más complicado. Supongo que no debe ser fácil ser mujer, ir caminando por la calle y que una runfla de mal paridos le cuente todo lo que querrían hacer con su cuerpo, enunciando parte por parte y con clara descripción de lo que supuestamente harían. Digo supuestamente, porque una amiga, que es bastante guapa y ¡guapa! los ha enfrentado diciéndoles que bueno, que por qué no, que a dónde podían ir para empezar y los sueltos de lengua, para hablar al cohete, metieron el rabo entre las patas y empezaron a mirar para otro lado.
Buscando precisiones, la RAE me desasna y me entero de que piropo, en su primera acepción, es una variedad del granate, de color rojo de fuego, muy apreciada como piedra fina; en su segunda, rubí, carbúnculo (otra palabra para decir rubí) y en su tercera acepción (la que viene al caso): lisonja, requiebro. Para más aclarar, de lisonja nos dice que es una alabanza afectada, para ganar la voluntad de alguien. Hasta acá, no hay pecado ni ofensa. Claro que habría que explicarle a los que no lo saben, pero para los que sí lo sabemos, el piropo ha sido siempre un derecho inalienable del hombre para hacerla sentir bien a una mujer con la manifiesta intención de seducirla.
Los hay cursis, gastados, tontos, baladíes… Pero, todavía una mujer se siente “tocada” al escuchar algo que la conmueva. Obviamente que hay que adaptar el piropo a los tiempos que corren, cosa que exige creatividad y de eso andamos medio faltos, me parece.
Una anécdota: Estaba en Madrid, tomando unas cervezas con un par de amigos locales en la barra de un conocido bar del barrio Salamanca, cuando, de repente, veo a una morena inigualable, bella por donde la mires, y daban ganas de mirar. Al verme mirando, uno de mis amigos me dijo: “Guarda, tío, que aquí las mujeres te denuncian por acoso sexual por solo mirarlas mucho”. Sin escucharlo, pedí dos jarras de cerveza, me acerqué a la bella morena, quien ya estaba acabando la suya, y, sin rodeos, le dije “Hola, ¿podemos compartir una cerveza antes de que llames a la Guardia Civil por mi intención expresa de acosarte?” Tomamos la cerveza. No llamó a la Guardia Civil.
Si uno no ofende, no acosa. Seduce. Y a las mujeres, les gusta ser seducidas ¿o no?
¿De otras yerbas? Otro día.

Homenaje al gran piropeador Jardín Florido http://www.youtube.com/embed/NUcukBv0Nq4

martes, 2 de abril de 2013

LA BANALIZACIÓN DE LA POBREZA


Bajo el título ¿Dónde están los pobres?, Cristian Marcelo Lozano, un ciudadano a quien no conozco, dice en ABC (http://www.abc.com.py/cronicas-ciudadanas/donde-estan-los-pobres-555602.html):

“Disfrutando de las vacías calles de Asunción. En el tramo de Villa Morra a Ñu Guasu, no encontré un solo mendigo, ni limpiavidrios, ni vendedor de ningún tipo.
Y me pregunto: ¿Serán realmente tan “indigentes”? La verdad no creo, ya que tuvieron “resto” para tomarse un día para “rezar”.
No nos dejemos engañar más, toda la gente que “trabaja” en la calle lo hace porque es más cómodo que un trabajo fijo, porque la calle no paga impuestos, la calle no tiene horarios, y porque es una excelente pantalla para otros negocios como el tráfico de drogas, el cual disfrazan detrás de las “inocentes” canastitas frutales.
El estado debería sacar a todos estos delincuentes, chantajistas y estafadores de las calles. Las autoridades y los ciudadanos debemos dejar de ser hipócritas y de tapar nuestros sentimientos de culpa “ayudando” a personas que en realidad no lo necesitan.”

Me llevó un buen tiempo reaccionar. Más, lograr un análisis frío. Veamos. ¿Los “indigentes” no tienen derecho a tomarse un día para rezar o hacer lo que quieran?
Otra: Pretender que “toda la gente que “trabaja” en la calle lo hace porque es más cómodo que un trabajo fijo”  o “porque es una excelente pantalla para… el tráfico de drogas”, es tener un grado de memez rayana en la estupidez.
La pobreza no es congénita. Pese a ser, lamentablemente, hereditaria. Así como la mayoría de los ricos lo son por haber heredado la riqueza de sus padres, la mayoría de los pobres lo son por haber heredado la pobreza de los suyos. Así de simple. Y, para colmo, a mucha gente le conviene la existencia de pobres para lograr mano de obra barata, comprar votos, etc.
En algo, más o menos, coincidimos: El estado debería sacar a todos LOS delincuentes, chantajistas y estafadores de las calles (cambié estos por los). La pregunta es ¿TODOS los pobres son delincuentes, chantajistas y estafadores?
Otra pregunta: ¿No conocemos RICOS  que son delincuentes, chantajistas y estafadores?
Otra pregunta más: ¿A qué trabajo pueden acceder estos marginados de la sociedad? ¿Qué empresa podría ocupar la mano de obra absolutamente incapacitada para trabajar por falta de la más elemental educación?
Si no queremos pobres en las calles, debemos eliminar la pobreza. Y la pobreza no se erradica por decreto, sino con acciones concretas que parten de la educación, la generación de oportunidades laborales y el respeto a la dignidad humana.
A mí también me molesta que me tomen por asalto para limpiarme el parabrisas o que me impongan un pago por estacionar mi auto. Pero más, mucho más, me molesta que no se haga nada para evitar que haya gente que no tenga otras alternativas para llevar la comida a su casa, aunque dentro de ellos haya quienes no llevan nada a su casa y compran alcohol u otras drogas, tal como muchos que “trabajan” se gastan el sueldo en… alcohol u otras drogas.
Es más fácil estigmatizar al pobre que analizar opciones (y ejecutar acciones) para erradicar la pobreza.

lunes, 1 de abril de 2013

¡DE QUÉ LIBERTAD ME HABLAS!


No, no hablaré del club de fútbol. Tampoco pienso hacer una apología libertaria tipo ensayo filosófico. Simplemente, me extenderé sobre un tema que comencé a discutir ayer (31/03/13) con Hugo Vera Ojeda, Presidente de la Fundación Libertad del Paraguay, a quienes no conozco. Ni a Hugo Vera (salvo por trenzarnos en FB), ni a la fundación, ni a la libertad a la que él se refiere.
Para desarrollar su teoría de lo mal agradecidos que somos con la libertad que disfrutamos, la fundamenta a esta (a la libertad, claro) en la de comprar las cosas con la moneda que elijamos, salir de nuestras fronteras y volver cuando se nos antoje, comprar arroz o azúcar, como para alimentar a un regimiento de caballería, criticar y hasta ponerles marcantes a nuestras autoridades.  
Luego, dice textualmente: “No se nos ocurre que los jabones todavía pasan desapercibidos en nuestros baños, muy por el contrario con lo que ocurre en la Habana, donde es moneda de cambio por favores sexuales de las hijas para con los turistas.”
Ya me estaba disponiendo a dar mi opinión en su post, cuando unas pocas líneas después leí: “Pero es bueno pensar también, antes de creernos los divos del mundo, que en nuestro querido Paraguay podemos estar aún mejores, como los hermanos de Liechtenstein.” ¡Ahí, exploté! Intercambiamos un par de idas y vueltas y la remató cuando, al señalarle que el pequeño principado europeo es uno de los más importantes centros de lavado de dinero y evasión fiscal, y que “Hablar de libertad y tomar como referencia a un país en el que la mujeres pudieron votar recién en 1984, y solo en ciertos casos, me parece de muy mal gusto, por no decir grosero.”, su respuesta me dejó anonadado. Me refutó diciendo que no es grosero “…que exista prosperidad porque los bancos no te preguntan de donde sacaste tu dinero para guardartelo porque esa no es su funcion sino de la fiscalia, del estado, de probar que hubo una conducta delictiva y no simplemente fijarse en el resultado que es el dinero...” (sic)
¡Mirá vos! ¿Así que la libertad está en que algunos tienen la posibilidad de comprar y vender sus dólares a gusto y ganas? ¿O entrar y salir del país cuando quieran?
Lo de las niñas cubanas siendo prostituidas por los padres a cambio de un pan de jabón, ya era historia en la década del ’60 cuando nos llegaban las revistitas enviadas por los norteamericanos para mostrarnos qué malos que eran los cubanos. Claro que algunas mamás de esas niñas, fueron prostitutas en los cabarets de la Habana cuando estos eran regenteados por los yanquis. De eso no se habla. ¿Sabrá Hugo Vera por cuánto se prostituyen las niñas en la terminal de Asunción?
Con lo de Liechtenstein, se me hizo el cortocircuito. ¡Pero mirá que hay que ser tarambana para pretender comparar Liechtenstein con Paraguay! ¡Qué bárbaro!
Y para completarla (para más rip, dirían los españoles) pretende defender que no importa el origen del dinero y que esa no es función de los bancos. ¡Este tipo vive en una burbuja! ¡Andá a abrir una cuenta corriente en España con más de USD 10.000! Hasta análisis de saliva te piden. ¿Y en Australia? para ir, no más, ya te piden demostrar el origen de tu dinero con base en los depósitos e informes bancarios, con un límite mínimo de ingreso de moneda en efectivo. Cómo será que un joven paraguayo quiso ir a estudiar y como garante presentó a una persona de una famosa y millonaria familia local y ¡no la aceptaron porque el origen del dinero no era demostrable! (Poseo en mis archivos nombres, fechas, datos de la embajada de Australia en Argentina, etc.)
Yo no soy zurdo, pero cuando estos defensores del capitalismo a ultranza, promotores de un liberalismo extremo y enfermos de impercepción crónica de la realidad circundante salen a decir pavadas, me inclinan, casi inercialmente, del centro hacia la izquierda.
¿Y la libertad? Un día de estos hablaré más de la libertad.